Ánimo y gracias, compañeras

(Artículo publicado en el diario “Información” el domingo 11 de enero de 2015, aunque con errata en el título http://www.diarioinformacion.com/opinion/2015/01/11/hora-levantarse/1586544.html)

En los más de diez años que llevo asomándome a esta ventana cada domingo, quizá sea ésta para mí una de las ocasiones más difíciles. Podría optar por escurrir el bulto y escribir de otro tema, pero mi estómago no me lo perdonaría. Ando con las tripas revueltas, emocionalmente hablando. Es año electoral por partida triple y va a ser un año de cambios en lo político, de eso estoy segura, pero ¿cómo se van a traducir estos cambios para las mujeres? Mal, si no es con las mujeres impulsándolos, protagonizándolos. De eso también estoy segura. Como también de que la presencia de mujeres en política no es (sólo) una cuestión de cantidad, sino de calidad. Hacen falta más mujeres en política, sí, pero no como guardianas del patriarcado sino como combatientes frente al mismo. En otras palabras, hacen falta feministas en la política. Que no digo yo que no haya hombres que lo sean, pero los hombres siempre han estado sobrerrepresentados o, en palabras de Cristina Almeida, han tenido y tienen todavía el “cuotazo”. Y cuando me refiero a política, aunque hay otras formas de participación (como el movimiento asociativo y ciudadano, al que me adscribo), la estoy circunscribiendo a la representación política que, forzosamente, se articula principalmente a través de partidos políticos y, excepcionalmente (aunque no tanto en el ámbito local), a través de agrupaciones de electoras y electores.

Por experiencia sabemos que los avances para las mujeres han venido de la mano del plural movimiento feminista cuando encuentra canales de expresión a través de los partidos. Si no fuera por las mujeres feministas que militan en los partidos políticos y que se enfrentan, con distintas estrategias (y casi siempre perdiendo jirones de vida en ello), a la oposición interna que encuentran para conseguir los objetivos comunes, no estaríamos donde estamos. Y es verdad que nos queda un largo camino por recorrer, pero también lo es que únicamente desde fuera de los partidos no se consigue avanzar. Si ser feminista no es cómodo, lo es menos serlo en un partido político. Por suerte, muchas compañeras del movimiento feminista militan en partidos políticos, ya sea de los que han tenido oportunidad de gobernar, ya en los que todavía no, bien por falta de apoyo en las urnas o bien por ser de recentísima constitución. Si mis tripas se revuelven ahora es porque, aunque oportunidades no faltan, no tengo la valentía de hacer lo que ellas hacen. Por eso, a todas ellas, a todas vosotras, compañeras, os quiero agradecer que estéis ahí, peleando por todas, os animo a continuar, a no desfallecer.  Y quiero que sepáis que no estáis solas, que somos muchas las que estamos a vuestro lado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s