Valientes

(artículo publicado en el diario “Información” el 21 de diciembre de 2014)

Según el diccionario de la RAE, decir de una persona que es “valiente” significa que es “capaz de acometer una empresa arriesgada a pesar del peligro y el posible temor que suscita”. Me cuenta una amiga lo que le ha ocurrido a un valiente estudiante suyo. Digo valiente y no exagero ni una pizca. Este estudiante presenció cómo un joven insultaba y pegaba a su novia en la calle. No dudó en llamar a la policía, que acudió y tomó declaración tanto a la pareja como a él, en calidad de testigo. Implicarse así no es lo habitual, sino todo lo contrario. Según la estadística presentada este viernes pasado por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, en el tercer trimestre de este año se confirma la tónica habitual en relación con la implicación de terceras personas en la denuncia de la violencia de género, pues sólo constituyen el 1.6% del total de denuncias presentadas (y eso teniendo en cuenta que en este porcentaje también se cuentan las denuncias interpuestas por los servicios asistenciales).

Pues bien, como resultado de esa denuncia, el estudiante recibió una citación del juzgado para declarar y ahí vino el miedo y también las dudas. Se da la circunstancia de que tanto la pareja como el estudiante viven en el mismo edificio y se enteró no sólo de que la chica no ha denunciado a su novio y niega haber sido maltratada por él (algo, por desgracia, bastante habitual), sino que siguen juntos, los ve por el barrio y el edificio, y temía que el novio pudiese tomar represalias contra él si acudía a testificar al juzgado ¿Qué haces en un caso así? Me cuenta mi amiga que en el entorno del estudiante le aconsejaban que se retractase. Incluso personal administrativo del propio juzgado, ante sus dudas, le sugirió que aportase un certificado médico y no compareciese. Se encontró en la soledad más absoluta.

Y acudió a su profesora. A esa que habla en sus clases de temas como la violencia de género. Y recibió de ella y de otras muchas mujeres implicadas en la lucha contra esta violencia el ánimo y aliento necesarios para seguir adelante en esta causa que también es la suya. Y ha ido a declarar al juzgado esta semana. Todavía no sabemos si habrá sentencia condenatoria o no. Pero lo que es seguro es que este estudiante es un valiente. Y lo es no sólo en el sentido que apuntaba al principio, sino también en la acepción de “excelente o muy valioso”. Porque compromisos así son los que permiten el avance hacia una sociedad libre de violencia contra las mujeres. Necesitamos valientes como este estudiante. Gracias, Alejandro.

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