¿Cuál es el problema?

(Artículo publicado en el diario “Información” el domingo 5 de octubre de 2014)

El permiso de paternidad establecido en la Ley Orgánica de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres de 2007 tiene una duración de dos semanas, pero en 2009 se aprobó su ampliación a un mes, aplicable a partir de enero 2011. Desde entonces y hasta ahora, la vigencia de esta previsión normativa ha ido aplazándose. El proyecto de Ley de Presupuestos Generales de 2015 prevé aplazar la entrada en vigor de la ampliación a enero de 2016. Aun cuando se aplicase, la duración de este permiso está muy alejada de la del de maternidad (de mayor duración), de tal forma que desde la estrecha óptica neoliberal imperante instalada en la mayoría de la clase empresarial, siempre entrañará menos “riesgos” o “problemas” contratar a un hombre que, por razones obvias, no puede embarazarse y parir.

Eso es lo que ha verbalizado, de forma tan “políticamente incorrecta” como ella misma advertía, la presidenta del Círculo de Empresarios al afirmar que “preferiría contratar a una mujer de menos de 25 años o de más de 45”. Se queja la empresaria de la “cantidad de regulación” tendente, supuestamente, a favorecer a las mujeres y lo que se consigue, según ella, es aislarlas de una carrera profesional ¿Y qué propone para que esto no suceda? Pues hacer un sacrificio, pagar un precio, como si las mujeres no llevásemos toda la vida pagándolo y sacrificando nuestros deseos y aspiraciones. Y es que, más allá del embarazo y el parto, la crianza se nos sigue asignando como una responsabilidad casi en exclusiva.

Según la empresaria “el sacrificio para llegar a un puesto directivo tiene un precio y es o te casas con un funcionario o tienes un marido que le encantan los niños” ¿Hace falta que ponga de relieve la cantidad de tópicos (los funcionarios son unos privilegiados) y roles y estereotipos de género (matrimonio heterosexual, entre otros) que encierra esa frase? La única solución que propone es que se inviertan los clásicos roles, no que se compartan para evitar desigualdades. Nada dice de un voraz sistema productivo que exige dedicación absoluta al trabajo, eso no es cuestionable: que las personas se adecúen a los mercados y no al revés; vivir para trabajar y no trabajar para vivir, eso propone. Ni una palabra sobre la responsabilidad empresarial cuando eso que llaman “recursos humanos”, a los que explotan en su beneficio, son personas que hay que parir, criar y formar. Silencio absoluto sobre un modelo de Estado cada vez más alejado del bienestar que se ha desentendido siempre de las tareas inherentes a la reproducción humana y sólo ha puesto el foco en la producción. No, señora, ya ve que ni el embarazo ni la cantidad de regulación son el problema.

 

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Un comentario en “¿Cuál es el problema?

  1. Reblogueó esto en Una feminista de a piey comentado:
    GRACIAS a Mar Esquembre Cerdá siempre tan acertada en sus artículos visibilizando el machismo y posmachismo existente en nuestra sociedad tan escasamente igualitaria.

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