El Tren de la Libertad: un pacto feminista

(Artículo publicado en “Información” el domingo 13 de julio de 2014 http://www.diarioinformacion.com/opinion/2014/07/13/tren-libertad-pacto-feminista/1524272.html)

He recibido muchos mensajes de mujeres a cuenta de una experiencia que publiqué el pasado domingo sobre ese miedo terrorífico ante la inminencia de una agresión sexual y los insultantes consejos que figuran sobre ello en la página web del Ministerio del Interior. Confiesan experiencias similares o más amargas, mucho más. Somos muchas, muchísimas. Podemos decir que casi todas. En todos los lugares y culturas. En todos los tiempos.

Compartirlas, saber que eso no le pasa sólo a una y que ni mucho menos tiene la culpa de ello, reflexionar juntas, es lo que nos ha permitido y nos permite combatirlas. Juntas también. Porque las cuestiones que nos afectan exclusiva o mayoritariamente a las mujeres no se introducen en la agenda política por arte de magia ni por el paso del tiempo. Y eso hace el feminismo en toda su diversidad. Por eso el lema “Lo personal es político”, acuñado por las feministas cuando algunas ni siquiera habíamos nacido, sigue vigente. Hace falta que las experiencias de las mujeres importen y eso no es posible si no hay una fuerza que se empeñe en ello. Y la fuerza se construye en torno a consensos, a pactos. Pactos no escritos, pero sí sentidos.

Pactos como el que representa el Tren de la Libertad, esa enorme manifestación que nos concentró en Madrid (también en París, en Edimburgo, en Roma, en Buenos Aires y en tantas y tantas ciudades del planeta) el pasado 1 de febrero contra el proyecto de Gallardón de suprimir la libertad de decisión de las mujeres sobre su embarazo. Este jueves se estrenó simultáneamente en un centenar de ciudades españolas el documental colectivo “Yo decido. El Tren de la Libertad” que forma parte de este pacto dejando testimonio del mismo.

¿Cómo se lo podría describir? No encuentro mejores palabras para hacerlo que las de mi amiga Cova Peremarch, una joven alicantina de 23 años: “Fue un día para la historia, fue un encuentro sentido, imborrable, un grito unido por la libertad de las mujeres. Un momento que se queda dentro de quienes tuvimos la suerte de vivirlo, y que ahora tenemos la suerte de revivirlo y compartirlo. Gracias, gracias y gracias. El feminismo es mucha lucha, mucho nadar a contracorriente, muchos momentos duros, pero es encuentro, es sororidad, es reflexión y crecimiento, es amistad y la mano sincera de la compañera. El feminismo salva vidas desde el encuentro con las demás, que como tú sufren desigualdades y están dispuestas a luchar contra ellas. Me siento afortunada y orgullosa. Y sé que no podrán con nosotras”.

Está colgado en abierto en internet. Véanlo. Sabrán entonces que todo lo que dice Cova es cierto. No podrán con nosotras.

He recibido muchos mensajes de mujeres a cuenta de una experiencia que publiqué el pasado domingo sobre ese miedo terrorífico ante la inminencia de una agresión sexual y los insultantes consejos que figuran sobre ello en la página web del Ministerio del Interior. Confiesan experiencias similares o más amargas, mucho más. Somos muchas, muchísimas. Podemos decir que casi todas. En todos los lugares y culturas. En todos los tiempos.

Compartirlas, saber que eso no le pasa sólo a una y que ni mucho menos tiene la culpa de ello, reflexionar juntas, es lo que nos ha permitido y nos permite combatirlas. Juntas también. Porque las cuestiones que nos afectan exclusiva o mayoritariamente a las mujeres no se introducen en la agenda política por arte de magia ni por el paso del tiempo. Y eso hace el feminismo en toda su diversidad. Por eso el lema “Lo personal es político”, acuñado por las feministas cuando algunas ni siquiera habíamos nacido, sigue vigente. Hace falta que las experiencias de las mujeres importen y eso no es posible si no hay una fuerza que se empeñe en ello. Y la fuerza se construye en torno a consensos, a pactos. Pactos no escritos, pero sí sentidos.

Pactos como el que representa el Tren de la Libertad, esa enorme manifestación que nos concentró en Madrid (también en París, en Edimburgo, en Roma, en Buenos Aires y en tantas y tantas ciudades del planeta) el pasado 1 de febrero contra el proyecto de Gallardón de suprimir la libertad de decisión de las mujeres sobre su embarazo. Este jueves se estrenó simultáneamente en un centenar de ciudades españolas el documental colectivo “Yo decido. El Tren de la Libertad” que forma parte de este pacto dejando testimonio del mismo.

¿Cómo se lo podría describir? No encuentro mejores palabras para hacerlo que las de mi amiga Cova Peremarch, una joven alicantina de 23 años: “Fue un día para la historia, fue un encuentro sentido, imborrable, un grito unido por la libertad de las mujeres. Un momento que se queda dentro de quienes tuvimos la suerte de vivirlo, y que ahora tenemos la suerte de revivirlo y compartirlo. Gracias, gracias y gracias. El feminismo es mucha lucha, mucho nadar a contracorriente, muchos momentos duros, pero es encuentro, es sororidad, es reflexión y crecimiento, es amistad y la mano sincera de la compañera. El feminismo salva vidas desde el encuentro con las demás, que como tú sufren desigualdades y están dispuestas a luchar contra ellas. Me siento afortunada y orgullosa. Y sé que no podrán con nosotras”.

Está colgado en abierto en internet. Véanlo. Sabrán entonces que todo lo que dice Cova es cierto. No podrán con nosotras.

He recibido muchos mensajes de mujeres a cuenta de una experiencia que publiqué el pasado domingo sobre ese miedo terrorífico ante la inminencia de una agresión sexual y los insultantes consejos que figuran sobre ello en la página web del Ministerio del Interior. Confiesan experiencias similares o más amargas, mucho más. Somos muchas, muchísimas. Podemos decir que casi todas. En todos los lugares y culturas. En todos los tiempos.

Compartirlas, saber que eso no le pasa sólo a una y que ni mucho menos tiene la culpa de ello, reflexionar juntas, es lo que nos ha permitido y nos permite combatirlas. Juntas también. Porque las cuestiones que nos afectan exclusiva o mayoritariamente a las mujeres no se introducen en la agenda política por arte de magia ni por el paso del tiempo. Y eso hace el feminismo en toda su diversidad. Por eso el lema “Lo personal es político”, acuñado por las feministas cuando algunas ni siquiera habíamos nacido, sigue vigente. Hace falta que las experiencias de las mujeres importen y eso no es posible si no hay una fuerza que se empeñe en ello. Y la fuerza se construye en torno a consensos, a pactos. Pactos no escritos, pero sí sentidos.

Pactos como el que representa el Tren de la Libertad, esa enorme manifestación que nos concentró en Madrid (también en París, en Edimburgo, en Roma, en Buenos Aires y en tantas y tantas ciudades del planeta) el pasado 1 de febrero contra el proyecto de Gallardón de suprimir la libertad de decisión de las mujeres sobre su embarazo. Este jueves se estrenó simultáneamente en un centenar de ciudades españolas el documental colectivo “Yo decido. El Tren de la Libertad” que forma parte de este pacto dejando testimonio del mismo.

¿Cómo se lo podría describir? No encuentro mejores palabras para hacerlo que las de mi amiga Cova Peremarch, una joven alicantina de 23 años: “Fue un día para la historia, fue un encuentro sentido, imborrable, un grito unido por la libertad de las mujeres. Un momento que se queda dentro de quienes tuvimos la suerte de vivirlo, y que ahora tenemos la suerte de revivirlo y compartirlo. Gracias, gracias y gracias. El feminismo es mucha lucha, mucho nadar a contracorriente, muchos momentos duros, pero es encuentro, es sororidad, es reflexión y crecimiento, es amistad y la mano sincera de la compañera. El feminismo salva vidas desde el encuentro con las demás, que como tú sufren desigualdades y están dispuestas a luchar contra ellas. Me siento afortunada y orgullosa. Y sé que no podrán con nosotras”.

Está colgado en abierto en internet. Véanlo. Sabrán entonces que todo lo que dice Cova es cierto. No podrán con nosotras.

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2 comentarios en “El Tren de la Libertad: un pacto feminista

  1. Muy importante lo que hicimos el 1 de Febrero y la peli, una estupenda idea… Es la manera de que quede grabado para la historia lo que pasó, lo que las mujeres hicimos.

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